Flor de Almendro: dulce tradición

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Toda una vida haciendo almendrados de manera artesanal

EMPRESA FAMILIAR. ‘Dulcería Flor de Almendro’ es una empresa de carácter familiar. Ana Maura y Ana Luisa trabajan juntas para dar forma a los almendrados más tradicionales del municipio de Puntagorda.

SABOR ÚNICO.Los almendrados de ‘Dulcería Flor de Almendro’ conservan el sabor dulce y la textura suave propias de los almendrados de toda la vida. El aroma a limón aporta ese toque que nos recuerda a la infancia.

En el municipio de Puntagorda nos encontramos con ‘Dulcería Flor de Almendro’, una empresa familiar que en estas fechas ofrece una gran variedad de productos que, con la almendra como materia prima principal, se dedica a la elaboración de repostería artesanal teniendo como especialidad los almendrados. Ana Maura Gutiérrez Candelario lleva toda una vida dedicada a la repostería. Aprendió de su abuela y su madre, dos generaciones que se dedicaron a hacer almendrados. Aunque no es la única especialidad que hacen. «Nos dedicamos sobre todo a los almendrados, pero también hacemos quesos de almendras, almendras garrapiñadas y almendras saladas».

«Aprendí desde pequeña, con mi abuela. Íbamos juntas a los sitios y poco a poco fui aprendiendo de ella. Luego sucedió lo mismo con mi madre. Nunca he dejado de aprender. Mi abuela se dedicaba a la repostería, hacían dulces para bodas. Ella iba a hacer sus almendrados donde la llamaban. Luego mi madre también se dedicó a la repostería y fue la que empezó aquí. Antes todo era más pequeño, como ella podía, una cosa más familiar… Desde hace 30 años lo llevo yo», cuenta.En ‘Dulcería Flor de Almendro’, Ana Maura pasa las mañanas trabajando junto a su compañera Ana Luisa Pérez Machín, quien lleva 11 años ‘formando parte de la familia’. «Esta es una empresa familiar porque trabajamos nosotras dos solas. Para mí es como de la familia», asegura. «Según los meses, se trabaja todos los días o se va dejando un día de por medio».Lo cierto es que al entrar a la fábrica, que también funciona como tienda, llega ese olor a limón, azúcar y almendras que nos traslada a la más tierna infancia, una época asociada al trato con las abuelas… y es que en Isla de La Palma siempre ha habido buenas reposteras. El calor que desprende el horno hace de él un lugar acogedor, como si se estuviera en casa.

TRABAJO EN EQUIPO
Ana Maura y Ana Luisa trabajan juntas desde hace 11 años. Aunque no son familia, su complicidad es palpable en cada jornada de trabajo. Comparten su día a día entre dulces sonrisas.

El día comienza temprano, poniendo las almendras en agua hirviendo y pelándolas, para seguidamente lavarlas y molerlas hasta llegar a generar la pasta que será mezclada con los demás ingredientes: azúcar, huevo y ralladura de limón. «Con 15 kilos de almendras hacemos una gran bandeja que a lo largo de la mañana da lugar a los almendrados», señala mientras no para de trabajar. Abre el horno, mete unas bandejas, saca otras. «Los almendrados deben de quedar doraditos, sin quemarse», explica.

ALMENDRADOS ARTESANALES
Los almendrados de ‘Flor de Almendro’ se elaboran siguiendo una receta tradicional, y sin duda hacen las delicias de sus clientes, quienes los saben apreciar.

«Antiguamente cada uno hacía sus dulces en sus casas, en horno de leña, tratándose normalmente de un trabajo de mujeres», recuerda. Ahora ve como en épocas de verano o Navidades las ventas aumentan.

«Siempre hemos vendido los dulces aquí. Hay algunos sitios de la Isla donde se venden nuestros almendrados pero el fuerte de la venta es aquí, en la dulcería. Desde fuera nos hacen algunos encargos, pero muy pocos en comparación, porque la gente nos conoce y viene hasta Puntagorda a buscarlos. Sobre todo gente que viene de viaje a la Isla, porque el turismo también está viniendo. Debe ser el boca a boca», justifica.

PUNTO DE VENTA
Sus productos son empaquetados en la fábrica familiar. 
Allí mismo los venden a turistas y vecinos del pueblo.

Durante las Fiestas del Almendro en Flor, también muchas personas llegan a la tienda en busca de los almendrados. «La fiesta del almendro es un atractivo turístico para el municipio. Es ya una tradición. Se lleva haciendo más de 40 años», rememora. Y aunque actualmente en Puntagorda hay otras dulcerías, ‘Flor de Almendro’ tiene algo especial, y eso es lo que hace que se mantenga como una de las mejores dulcerías artesanales de la Isla.

«Antes, en la época de mi madre, este trabajo era un complemento a la economía familiar. Al no ser mucho se tenía que dedicar a otras cosas. Yo, en cambio, sí tengo la suerte de dedicarme plenamente a la dulcería. Tengo una hija, pero en principio ella no va a trabajar en esto. De todos modos, yo quiero seguir haciendo dulces hasta que me jubile», confiesa Ana Maura convencida.

PARA LOS AMANTES DEL DULCE Y LO SALADO
Las almendras garrapiñadas y las almendras saladas son otras de las especialidades de esta dulcería.

RECETA (para hacer los almendrados en casa)
1 kilo almendras
700 gramos de azúcar
4 huevos
1 ralladura de limón

Necesitaremos hervir las almendras en agua hasta que la cáscara se ablande para que las podamos pelar fácilmente. Una vez peladas necesitaremos un molinillo que nos permita moler las almendras. Una vez molidas, las mezclaremos con el azúcar y la ralladura de limón en una fuente grande. A continuación separaremos las claras de las yemas de los huevos. Batiremos las claras a punto de nieve y junto a las yemas también batidas por separado las añadiremos a la mezcla. Amasaremos todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y seguidamente formaremos con las manos bolitas que colocaremos en una bandeja de horno que no se pegue. Para ello puede utilizarse algún papel especial con aceite o similar. La bandeja con las bolitas la pondremos al horno a 160 grados hasta que los almendrados estén dorados. Entonces los retiraremos del horno y los dejaremos enfriar.

CONTACTO
Dulcería Artesanal Flor del Almendro
Calle Pino de La Virgen, 2. El Pino. Puntagorda
Teléfono: 922 49 31 99